“Claro que no tengo autoridad moral. Siempre tuve problemas con la autoridad.”
“La autoridad científica es una forma de automatismo: todo lo que diga la autoridad es automáticamente
considerado verdadero.”
“El derecho de autor es una forma de autoritarismo.”
“Los autoritarios y los autistas se parecen en mucho más que el nombre.”
“La autonomía, el autogobierno y la autodeterminación incrementan, lógicamente, la posibilidad de autodestrucción.”
“Una cosa es tener autoridad, otra es tener autorización y otra muy diferente es tener auto.”
Vladimiro Marrón (recogido en SOCO URTIZBEREA, J.P. Pensamiento vivo de Vladimiro Marrón. Ediciones Libreta de Notas, Buenos Aires, 1995.)
Apuntes e ideas sueltas para compartir con los demás. Porque un mundo peor es posible.
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9 de agosto de 2011
17 de febrero de 2010
Por amor al arte
No siempre la expectativa de una remuneración económica es el principal aliciente para la creación artística. La superproducción de Peter Jackson El Señor de los Anillos, evidentemente, no habría sido posible si New Line Cinema, entre otros, no hubiese esperado obtener grandes beneficios con los tres filmes. Pero ¿los tres volúmenes de El Señor de los Anillos fueron escritos por JRR Tolkien pensando en las ganancias por la venta de ejemplares? Es probable que los textos de su padre hayan dado una buena vida a Christopher Tolkien, pero no está claro que el autor de El Hobbit se sentara a garabatear leyendas pensando en ser un best-seller. Tal vez, simplemente, lo hizo por amor al arte.
Quizás Michael Jackson (¡caray, otro Jackson!) no habría filmado el video de Thriller si él y/o sus productores no hubiesen estado convencidos de que ello les haría vender más discos. Pero ¿cuántos músicos están dispuestos a escribir canciones y cantarlas en un andén, en la calle o encerrados en una habitación, sólo para sus oídos (y el de sus vecinos)?
Algunas creaciones artísticas no dependen directamente (y, muchas veces, tampoco indirectamente) de una recompensa esperada. La mayoría son muy baratas (escribir, aporrear una guitarra vieja, cantar, dibujar, actuar) y son en sí mismas gratificantes. Ciertas formas de arte no van a morir por culpa de los piratas informáticos.
Ahora bien, cuando no haya incentivos económicos para hacer Avatar, quizás el cine se convierta en una sucesión de películas escandinavas, dramones familiares filmados cámara en mano (con una cámara) durante tres horas en una habitación con cuatro o cinco personajes que se despellejan hasta el alma. O quizás no, en una de esas la animación 3D se pone al alcance de muchos jovencitos con talento y con ganas de hacer cosas, y seguimos teniendo películas con explosiones espectaculares. Por amor al arte.
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