Mostrando las entradas con la etiqueta tango. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta tango. Mostrar todas las entradas

19 de noviembre de 2013

El amor en tres tangos


Al principio, todo es bonito. Viene el Morocho del Abasto, se manda "El día que me quieras" y parece que el amor es una forma de acceder al paraíso terrenal, sin contraindicaciones; el camino a un mundo fabuloso donde florecerá la vida y no existirá el dolor:

Pero pasa el tiempo y uno se empieza a dar cuenta de que esto no es como parecía. El paraíso es efímero y engañoso, un espejismo. Uno se desengaña una vez, dos, tres, y ya empieza a ver que la cosa no va a resultar como la pintaban. No obstante, uno se lo toma con humor, igual que Alfredo Piro, Morgado y compañía, y sigue esperando ese caballo ganador que lo devuelva a la casilla de partida:

Finalmente, aparece un avispado como Julio Sosa, un hombre curtido en mil batallas, y te desasna: esto no tiene arreglo. Por más que lo intentes, vas a terminar arruinado, receloso, sin corazón:


Epílogo
Y cuando, ya totalmente desesperanzado, te sentás a esperar que pasen las horas, sin ánimo ni para matarte (porque ni el tiro del final te va a salir), volvés a escuchar la voz de Gardel, el mismo que te hizo creer en pajaritos cantando y rayos misteriosos, diciéndote ahora que da pena venirse para abajo, derrotado y para viejo:

8 de febrero de 2011

Tal cual

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.

Son las mismas que alumbraron
con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor.

Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.

(...)

Volver, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera