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19 de noviembre de 2013

El amor en tres tangos


Al principio, todo es bonito. Viene el Morocho del Abasto, se manda "El día que me quieras" y parece que el amor es una forma de acceder al paraíso terrenal, sin contraindicaciones; el camino a un mundo fabuloso donde florecerá la vida y no existirá el dolor:

Pero pasa el tiempo y uno se empieza a dar cuenta de que esto no es como parecía. El paraíso es efímero y engañoso, un espejismo. Uno se desengaña una vez, dos, tres, y ya empieza a ver que la cosa no va a resultar como la pintaban. No obstante, uno se lo toma con humor, igual que Alfredo Piro, Morgado y compañía, y sigue esperando ese caballo ganador que lo devuelva a la casilla de partida:

Finalmente, aparece un avispado como Julio Sosa, un hombre curtido en mil batallas, y te desasna: esto no tiene arreglo. Por más que lo intentes, vas a terminar arruinado, receloso, sin corazón:


Epílogo
Y cuando, ya totalmente desesperanzado, te sentás a esperar que pasen las horas, sin ánimo ni para matarte (porque ni el tiro del final te va a salir), volvés a escuchar la voz de Gardel, el mismo que te hizo creer en pajaritos cantando y rayos misteriosos, diciéndote ahora que da pena venirse para abajo, derrotado y para viejo:

4 de mayo de 2010

Algo sí es verdadero

Sea un sistema con los siguientes conjuntos de elementos:

Grupo 1
Conjunto A
Conjunto B
Conjunto C
Conjunto D
Verdadero
Sí
Si
Bien
Falso
No
Entonces
Mal

Grupo 2
Conjunto E
Conjunto F
(verbos conjugables)
Conjunto G
Todo
Ser
Y
Nada
Estar
O
Algo
Haber
Quizás
Existir

que se emplea para construir frases y en el que los elementos (palabras) del grupo 1 deben ir necesariamente intercalados con elementos del grupo 2, y viceversa, sin posibilidad de repetir en una misma sentencia ningún elemento de ningún conjunto (A, B, C, D, E, F y G). Las frases deben tener al menos dos palabras (una de cada grupo) y, como máximo, dieciocho (el total de los elementos del sistema). Los verbos pueden ser conjugados en los distintos modos, tiempos y personas de la lengua castellana (también se prohíbe incluir dos o más veces en una misma frase un verbo del conjunto F, aunque sea conjugado en tiempo y persona diferentes).
Dado este sistema, pueden obtenerse afirmaciones como las siguientes:
-         Todo bien.
-         Bien y mal.
-         Verdadero o falso.
-         Si todo no es falso hay entonces algo verdadero.
-         Nada falso existe si todo verdadero es.
-         Todo no es verdadero y sí hay entonces algo falso.
-         Quizás no está bien nada si es falso todo.
-         Estaría bien todo si algo no hubiera mal.

Algunas de ellas suenan raras, pero no por ello dejan de ser coherentes y comprensibles para cualquier lector. Las más extensas se construyen con cierto esfuerzo, dado el inconveniente que supone la obligatoriedad de intercalar elementos de los grupos 1 y 2 alternativamente y la imposibilidad de repetir palabras.
Pero este sistema no es sólo productor de obviedades ni realidades aparentes. También se pueden conformar sentencias algo más polémicas, como éstas:
-         Algo no existe si es falso.
-         Quizás no está bien algo verdadero.
-         Existe mal y no hay bien.
-         Hay bien y sí existe.
-         Todo mal es verdadero.
-         Verdadero y falso quizás no existen.
-         Bien o mal son verdadero y falso.

Ahora bien, el lector ya habrá comprobado que el sistema permite crear otro tipo de frases, como las que siguen:
-         Mal hay si nada falso quizás no.
-         Sí somos verdadero nada entonces algo.
-         Estoy no quizás mal todo verdadero.
-         He bien y entonces sos no estoy falso.
-         Nada no hay si todo bien.
-         O sí y no todo si nada.
-         No o falso estar.

De todo lo anterior se desprende que este sistema no es muy útil para abordar las cuestiones relativas a la verdad, al bien y al mal, a la existencia, a la duda o a los absolutos. Como contrapartida, no obstante, demuestra ser completamente apto para producir letras de canciones, especialmente las de grupos de rock argentinos, aunque no exclusivamente.

17 de febrero de 2010

Por amor al arte

    No siempre la expectativa de una remuneración económica es el principal aliciente para la creación artística. La superproducción de Peter Jackson El Señor de los Anillos, evidentemente, no habría sido posible si New Line Cinema, entre otros, no hubiese esperado obtener grandes beneficios con los tres filmes. Pero ¿los tres volúmenes de El Señor de los Anillos fueron escritos por JRR Tolkien pensando en las ganancias por la venta de ejemplares? Es probable que los textos de su padre hayan dado una buena vida a Christopher Tolkien, pero no está claro que el autor de El Hobbit se sentara a garabatear leyendas pensando en ser un best-seller. Tal vez, simplemente, lo hizo por amor al arte.
    Quizás Michael Jackson (¡caray, otro Jackson!) no habría filmado el video de Thriller si él y/o sus productores no hubiesen estado convencidos de que ello les haría vender más discos. Pero ¿cuántos músicos están dispuestos a escribir canciones y cantarlas en un andén, en la calle o encerrados en una habitación, sólo para sus oídos (y el de sus vecinos)?
    Algunas creaciones artísticas no dependen directamente (y, muchas veces, tampoco indirectamente) de una recompensa esperada. La mayoría son muy baratas (escribir, aporrear una guitarra vieja, cantar, dibujar, actuar) y son en sí mismas gratificantes. Ciertas formas de arte no van a morir por culpa de los piratas informáticos.
    Ahora bien, cuando no haya incentivos económicos para hacer Avatar, quizás el cine se convierta en una sucesión de películas escandinavas, dramones familiares filmados cámara en mano (con una cámara) durante tres horas en una habitación con cuatro o cinco personajes que se despellejan hasta el alma. O quizás no, en una de esas la animación 3D se pone al alcance de muchos jovencitos con talento y con ganas de hacer cosas, y seguimos teniendo películas con explosiones espectaculares. Por amor al arte.